HASTA LUEGO
La fe nos da el consuelo de saber que la vida no se acaba, sino que se transforma; y que al deshacerse la casa terrenal, se nos prepara en el Cielo una morada eterna.

El ser humano es un ser religioso porque pregunta. La filosofía enfoca una gran variedad de cuestiones existenciales. El conocimiento, la verdad, la moral, la fe, la felicidad, la libertad, la ética, el sentido de la vida, el sufrimiento y la muerte es el ámbito por antonomasia de lo auténticamente personal.
Contamos con filósofos y teólogos que han dedicado su vida a las grandes preguntas que todos nos hacemos. La lectura de sus estudios y artículos, los libros que desmenuzan o las conclusiones de sus conferencias son una orientación fundamentada para todos los públicos. Tenemos al alcance una posibilidad de preguntar, aprender y debatir:
La fe nos da el consuelo de saber que la vida no se acaba, sino que se transforma; y que al deshacerse la casa terrenal, se nos prepara en el Cielo una morada eterna.
Paradójicamente, después de haber ridiculizado, en ciertos ambientes, estas prácticas multiseculares por antiguallas, resulta que ahora son modernísimas. Para un vegetariano, por ejemplo, que ni siquiera prueba la carne, resulta ridículo que solo se aconseje no comerla ¡ocho días al año! O, para una persona que hace ayuno intermitente, se le indique que basta con hacerlo ¡dos días al año!
El resultado de todo este proceso no puede ser otro que el de la cancelación mutua porque parece que ya no hay síntesis a la que llegar. Pero, sorpresa, porque aparece el transhumanismo, el ciborg, que está desligado del sexo y de la carne corrupta, en pro de la “pureza y la indestructibilidad” del silicio
desde que el hombre es hombre, ha considerado que hay una vida eterna más allá de este mundo. Los ritos funerarios, que son universales hasta el presente, tienen su razón de ser en la consideración de que el ser humano no es un bicho más que puebla este planeta, sino que es un ser trascendente
Una sociedad que desconoce el perdón está enferma y es propensa a la violencia. Se encuentra abigarrada de intereses cruzados, contrarios y entremezclados, en los que el más fuerte es dominante. Si además, culturalmente no entiende la gratuidad, está abocada a la cancelación.
Hay que transitar del modelo actual en el que la mayor parte de la energía la obtenemos del carbón, petróleo y gas natural, a otro modelo descarbonizado. Y esto, no se hace deprisa y corriendo, por mucho que se quiera
Ciertamente hemos de reflexionar sobre esos tres aspectos que tiene nuestra andanza por esta vida. No son sinónimos ni tampoco diacrónicos: pueden muy bien meditarse a la par y sincrónicamente: la ciencia, la filosofía y la teología.
Como señala la propia ONU grosso modo, desde hace dos años, 13 de los objetivos se han estancado (con sus respectivas metas), 2 están en retroceso, y los otros dos avanzan lentamente
Una insinuación que persiste: tener más de dos hijos es una irresponsabilidad. Son autores intelectuales del ‘suicidio’ poblacional de Occidente, en el que España es campeón: un país de viejos en franca retirada necesitado de migrantes.
El quimérico Frankenstein es paradigma de lo monstruoso, no solo desde el punto de vista de la armonía de sus miembros, que lo hace bascular de manera torpe y aberrante, sino la de una criatura fabricada por quien usurpa el puesto del Creador usando restos escombrados. No en vano, la novela de Mary Shelley lleva por subtítulo «el moderno Prometeo», pues el engendro resultante ha sido hecho, fabricado, producido como efecto del ingenio del hombre, de su ciencia y de su técnica pervertidas por su afán prometeico de hacerse a sí mismo.