LA IA Y LEÓN XIV

El Papa aborda la cuestión, y sus efectos colaterales, haciéndonos caer en la cuenta de un aspecto decisivo: no es el hombre para la IA, sino la IA para el hombre. Nos acecha un gran peligro: el dominio de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo es prerrogativa de grandes actores económicos y tecnológicos que determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación.

EL LADO BUENO DE LA HISTORIA

Hemos de pensar más allá de lo que cuentan los libros de historia. Se dice que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Sin embargo, quien pone a cada uno en su sitio no es el tiempo, sino la eternidad. El tiempo se consume -tempus fugit-: cronos devora a sus hijos; y lo que considerábamos sólido se desmorona convirtiéndose en escombros.

ESTAR EN SU SITIO

¿Qué es entonces estar en su sitio? ¿Acaso es encontrarse en el lado correcto de la historia? Para algunos es posible que sí; pero va a ser que no. Muchas personas han estado en el lado correcto de la historia y, sin embargo, su vida pareció un fracaso; y al revés, también, pero lógicamente peor. Podemos poner, sin ir más lejos, como ejemplo, la figura de Jesucristo quien fue crucificado por no estar en el lado correcto de la historia (¿?), aunque estuviera, sin duda, en su sitio.

SABER

El Meteorológico de Aristóteles no ha sido superado todavía, como en otras disciplinas de la Naturaleza, aunque se hayan introducido observaciones precisas apoyadas en el progreso de la ciencia. Otro tanto sucede con la Geología que no es sustancialmente diversa de la concepción aristotélica. Seguimos, pues, casi en el mismo nivel: lo que menos conocemos es el suelo que pisamos y el aire que respiramos.

HACERSE

La evolución entendida como proceso azaroso ha hecho del ser humano un producto fallido, repleto de errores indeseables, del que la muerte no es más que una brutal imposición. En otras palabras, solo la voluntad hace posible que el hombre se redima con sus solos bríos construyendo el edén en la tierra por medio de una “ingeniería del paraíso”

LA PEQUEÑA ESPERANZA

Mi conclusión es que el hombre de hoy carece de esperanza. Su horizonte es heideggeriano: todo acaba aquí. Arrojados a un mundo absurdo, se cierne la lóbrega oscuridad, el abismo de la nadería. Sin la gran esperanza, que trasciende lo presente, que va más allá de lo de acá (“cuán poco lo de acá, cuan mucho lo de allá”, recitaba Teresa de Ávila), y que nuestro destino, además de libre se nos promete eternamente gozoso, no resultaría posible mantenerse de pie ante las adversidades, como los tentetiesos, esos muñecos que se tiran y siempre caen en vertical.

MOMENTOS DE LUZ

Platón prosigue la labor comenzada por su maestro. Considera que lo que indagaba Sócrates no es un mero constructo humano: hay algo superior, una idea objetiva que nos trasciende. Y esa es la deidad, de la que solo vemos en esta vida un pálido reflejo –como se describe en el mito de la caverna-, pero objetiva las cosas y a nosotros. Desde entonces sabemos que no da lo mismo una cosa que su contraria; una verdad que una mentira.

ESPAÑA

De igual modo que nos «emociona» formar parte de Europa, con más motivo nos tiene que estremecer ser españoles y no solo porque ganemos al fútbol o nuestros deportistas nos den tantas buenaventuras, sino por algo que realmente vale la pena: formamos parte de lo más granado de la cultura humana y hemos contribuido, y mucho, a ello. Es el legado que hemos recibido y hemos de transmitir.

TATUAJES

Inyectar tinta en la dermis, en células vivas, supone que ya no se ‘borra’, pues al introducir la tinta por debajo de la epidermis, dentro de la dermis, los gruesos grumos de tinta son absorbidos por los macrófagos, unos glóbulos blancos que forman parte del sistema inmune, y ahí queda depositado el colorante, tiñendo esas células que son incapaces de eliminarlo

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