SALUD

Sin embargo, parece que parlotear ahora, en los tiempos que corren, de salvación no es políticamente correcto, porque pensamos que no necesitamos de salvador alguno. Quizá porque nos sentimos lo suficientemente adultos para que no nos vengan con monsergas. Craso error. Porque todos estamos necesitados de la ayuda, del cariño, del estímulo de los demás. Nadie es un verso suelto.

DINAMISMO

Esta inclinación a ser bueno, funda en el interior del corazón la ética y da lugar al respeto a los demás, que viene de ‘respectus’, mirada atenta, consideración: el verdadero respeto no es un frío y educado aguante ante los defectos de los demás, con el que quedamos protegidos detrás de un muro, sino cercanía, comprensión, que nos permite mirar el rostro del otro. El respeto es, por tanto, cierta ternura, mirada que comprende y mano tendida que ayuda.

SOLDADOS CANSADOS

Sin embargo, la frase de Aníbal la he oído en ocasiones con el latiguillo de que las batallas las ganan los soldados cansados con el aliento de sus jefes. Esto último quizá sea tan importante o más que lo primero. Si los que han de comandar se quedan paralizados, sin aliento, el orden se desmorona, tanto si se trata de una organización, una administración o cualquier empresa colectiva de ámbito social

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