ES NAVIDAD

El hecho, en sí mismo considerado, es, como decía, prodigioso: el Dios que no se conforma con ver los toros desde la barrera –permítaseme este símil taurino-, sino que se abaja a la arena y se arriesga, desde la condición humana, a ser uno de nosotros, con todo lo que ello comporta de limitación, vulnerabilidad y mortalidad. Se pone a nuestro nivel, como un padre en cuclillas se abaja hasta su hijo, mirándole a los ojos, para darle confianza, paz, sosiego, después de un tropezón.

MYSTERION

El momento más eficaz es el de mayor inmovilidad e impotencia. Es la libertad soberana de Dios, de la que de alguna manera el ser humano se puede apropiar. Comentando lo dicho anteriormente, san Agustín afirma que nosotros morimos por necesidad de naturaleza; pero Jesús lo hace voluntariamente

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