AYUNO Y ABSTINENCIA

La Cuaresma no es un tiempo triste, sino una invitación a revisar la propia vida, a simplificarla. El objetivo del ayuno es educar el deseo. En una sociedad marcada por la inmediatez, aquí y ahora, el ayuno nos recuerda que somos capaces de autocontrol y de dominar los impulsos y no depender de ellos. Al experimentar una carencia voluntaria, tomamos conciencia también de nuestros límites y de la fragilidad corporal que nos atenaza; y esto nos libera: porque muchas cosas no son necesarias.

FUNERALES DE ESTADO

El estado aconfesional (el nuestro) no es un estado laico (laicista) que ignora la realidad religiosa existente entre sus miembros, sino un estado que no tiene confesión propia, pero reconoce la existencia religiosa entre sus ciudadanos. Lo cual es lógico, teniendo en cuenta que quien tiene fe -o deja de tenerla- no es un ente abstracto, jurídico e impersonal, como el estado, inexistente a tales efectos, sino las personas

TRANSPARENTISMO

La situación que estamos viviendo en España es extraña y enrevesada. Y conviene suscitar una reflexión de lo que está sucediendo. En ninguna otra organización, incluso en la administración pública, sucede lo que está pasando en los partidos políticos con afiliados que mienten directa y llanamente sobre unos estudios nunca realizados y titulaciones falsas, cuando además, en la inmensa mayoría de los casos, no son necesarios para ocupar los cargos que ostentan. ¿Por qué mienten? ¿Es que los partidos no son capaces de solicitar la correspondiente documentación antes de subirla a los portales virtuales? ¿Qué clase de indocumentados nos están dirigiendo?

DELIRAR

Y entonces, la realidad, como relato, es maleable para el que delira, que re(de)forma continuamente la narrativa, como revela George Orwell en su novela distópica 1984: el poder tiránico rehace y desface una y otra vez la historia, porque “quien controla el pasado se hace con el futuro; y el que domina el presente, controla el pasado”, eslogan del comandante en jefe. Orwell desentrampa este ardid, pues lo que ahora es verdad ha sido verdad siempre y lo seguirá siendo.

HACERSE

La evolución entendida como proceso azaroso ha hecho del ser humano un producto fallido, repleto de errores indeseables, del que la muerte no es más que una brutal imposición. En otras palabras, solo la voluntad hace posible que el hombre se redima con sus solos bríos construyendo el edén en la tierra por medio de una “ingeniería del paraíso”

DIOS Y EL BICARBONATO

Aquel hombre del sombrero no llegó a conocer todo este desarrollo de la medicina de los últimos años y murió casi en la era del bicarbonato. En cualquier caso, como es fácil comprobar, mantenía un error: el bicarbonato no es la mejor solución para la úlcera péptica; pero la ciencia de su tiempo no lo sabía. Lo cual quiere decir que su creencia, en realidad, solo se reducía a la existencia de Dios.

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