EL LADO BUENO DE LA HISTORIA
Hemos de pensar más allá de lo que cuentan los libros de historia. Se dice que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Sin embargo, quien pone a cada uno en su sitio no es el tiempo, sino la eternidad. El tiempo se consume -tempus fugit-: cronos devora a sus hijos; y lo que considerábamos sólido se desmorona convirtiéndose en escombros.