LA IA Y LEÓN XIV
El Papa aborda la cuestión, y sus efectos colaterales, haciéndonos caer en la cuenta de un aspecto decisivo: no es el hombre para la IA, sino la IA para el hombre. Nos acecha un gran peligro: el dominio de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo es prerrogativa de grandes actores económicos y tecnológicos que determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación.