LA IA Y LEÓN XIV

Publicado en Levante, 29 de mayo de 2026

Pedro López

 

https://www.levante-emv.com/opinion/2026/05/29/ia-leon-xiv-130773666.html

Mientras los chinos controlan su cotarro, y usan la IA como método policial de reconocimiento y de espionaje a todos los niveles, los yanquis, a la cabeza de la IA, quieren seguir mandando como primera potencia económica y van a por todas a través de las grandes empresas tecnológicas, que lo saben todo de nosotros, para poder seguir manipulándonos y vendiéndonos lo que más nos gusta, y que ahora, además, quieren fabricar ellos mismos. La Unión Europea (UE) aún renquea, vamos lentos, pero anhelamos sensatez en todo este lío de la IA, apuntalando el principio de precaución, y poniendo las piedras de lo que podría ser una IA con rostro humano, si es que llegamos a tiempo.

 

El actual pontífice, que lleva el nombre de León, como su predecesor León XIII, que con la encíclica Rerun Novarum (de las cosas nuevas) dio comienzo en 1891 al Magisterio Social de la Iglesia, ha querido iniciar su apertura al mundo con un escrito en el que aborda la Inteligencia Artificial (IA), tan candente e importante por sus implicaciones, de las que aún no somos conscientes. Y lo ha hecho bajo el nombre de Magnifica Humanitas (magnífica humanidad): este Papa, como se puede comprobar, es visceralmente optimista con respecto a la humanidad actual, porque Dios la ha creado, claro). Con este preámbulo aborda en toda su dimensión la cuestión de la IA, no sin antes hacer un recorrido por la doctrina social desde León XIII hasta Francisco, de manera brillante e inteligible. El Papa aborda la cuestión, y sus efectos colaterales, haciéndonos caer en la cuenta de un aspecto decisivo: no es el hombre para la IA, sino la IA para el hombre. Nos acecha un gran peligro: el dominio de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo es prerrogativa de grandes actores económicos y tecnológicos que determinan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación. Y ese poder se concentra en pocas manos, lo que hace fácil eludir cualquier control público, y aumenta el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades (cfr. MH, n. 95). Nos propone democracia, mayor control y responsabilidad compartida de la sociedad: que la IA sea gestionada, con visión de futuro, por instituciones capaces de regular sin asfixiar y de proteger sin suplantar; por empresas que reconozcan en el trabajo y en la dignidad de cada persona un criterio de éxito; por organismos intermedios que reconstruyan la confianza y los vínculos; por ciudadanos que cultiven la responsabilidad, la sobriedad, el discernimiento y el sentido de la verdad (cfr. MH, n. 181). Tarea habemus.

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