FUTURO
Siempre me ha parecido inclemente, inhumano, pensar que todo se acaba y que no hay más allá. Que nos deshacemos en polvo y que la historia todo lo sepulta en las ruinas del pasado

Siempre me ha parecido inclemente, inhumano, pensar que todo se acaba y que no hay más allá. Que nos deshacemos en polvo y que la historia todo lo sepulta en las ruinas del pasado
Conviene considerar que, para llegar a lo obvio, no es necesario que nos demos tanta importancia. Para aprender de la sabiduría ancestral, no es preciso que nos volvamos locos para descubrir lo que ya está descubierto: el sentido común
La posmodernidad, en cierta medida, es la negación de la naturalidad. Lo extraordinario pide ser no sólo aceptado, sino normalizado, naturalizado y hasta legislado. En la posmodernidad, en el mundo del ‘superyo’, la naturalidad consiste en ajustar y desnaturalizar la realidad a mi gusto, con abstracción absoluta de lo que las cosas sean. Bajo una apariencia de libertad y normalización de la diversidad, lo que aparece es el dogma de la negación.
Hay que saber dialogar, razonar, argumentar, deducir, mostrar y demostrar. Además las cosas no tiene solo un camino: son múltiples y variadas las posibilidades en orden a la acción de un fin noble. Hemos de ser consecuentes y admitir también que no todo en la vida son aciertos, que también cometemos errores.
Sin embargo, ese mayor desarrollo no troca la envidia en cariño; el engreimiento, en desinterés; la petulancia, en sencillez; la indiferencia, en amor. Porque la condición humana se mejora si es ética; y si no, no hay progreso.
Quizá por eso, y por cierta coherencia de la que aún disponemos, muchos simplemente se juntan, no vaya a ser que luego, por cosas de la vida, se descoyunten. Pero entonces, nada tiene perdurabilidad, salvo, como nos da a entender Samaniego, la muerte. Lo dicho, el rey el burro o yo, ¿estaremos aquí dentro de diez años? Entonces, podemos seguir nuestra charlatanería.
El rudo, de manera tosca, sin distinguir, se atreve a exponer sus rudimentos como si fuera un edificio sólido
El rudo, de manera tosca, sin distinguir, se atreve a exponer sus rudimentos como si fuera un edificio sólido
El rudo, de manera tosca, sin distinguir, se atreve a exponer sus rudimentos como si fuera un edificio sólido
El rudo, de manera tosca, sin distinguir, se atreve a exponer sus rudimentos como si fuera un edificio sólido