AYUNO Y ABSTINENCIA

La Cuaresma no es un tiempo triste, sino una invitación a revisar la propia vida, a simplificarla. El objetivo del ayuno es educar el deseo. En una sociedad marcada por la inmediatez, aquí y ahora, el ayuno nos recuerda que somos capaces de autocontrol y de dominar los impulsos y no depender de ellos. Al experimentar una carencia voluntaria, tomamos conciencia también de nuestros límites y de la fragilidad corporal que nos atenaza; y esto nos libera: porque muchas cosas no son necesarias.

Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies. Más información.