
Publicado en Levante, 23 de mayo de 2026
Cada cierto tiempo, que oscila entre dos a siete años, se repite un ciclo singular en el Pacífico: El Niño. Denominado así porque los españoles que llegaron a Perú observaban que cada cierto tiempo la pesca disminuía bastante, debido a la inversión de las corrientes cálidas y frías que se juntan en esas latitudes por Navidad, que corresponde al verano en el hemisferio sur. El Niño es pues un fenómeno cíclico que cursa con un aumento superficial de la temperatura del agua del eje ecuatorial del Pacífico durante el invierno austral y modifica el régimen pluviométrico: deja de llover o mengua su intensidad dónde habitualmente lo hace (por ejemplo, los monzones y tifones de la zona occidental del Pacífico disminuyen en número e intensidad), y en cambio diluvia en lugares habitualmente áridos, como ocurre en las costas de Perú y Ecuador: una franja semidesértica de varios miles de kilómetros. Tiene también relación con la Oscilación del Sur en la que la presión atmosférica sube en el oeste del Pacífico (Australia) y cae en el este (América). Es un fenómeno planetario que afecta a zonas amplias de África, América Latina, California y Asia Sudoriental y Meridional, que son más vulnerables, aunque la elevación de las temperaturas es generalizada.
Ahora las agencias meteorológicas han comenzado a señalar la posibilidad (60 %) -hasta bien entrado junio no podrá confirmarse al cien por cien- de que es posible que se esté formando otro El Niño, e incluso, por la rapidez del fenómeno, algunos ponderan la posibilidad de que se trate de un El Niño extraordinario o súperNiño, que sucede cuando la temperatura superficial del Pacífico Oriental de América supera los dos grados centígrados de anormalidad.
Y como se sabe, después de El Niño viene La Niña: un movimiento atmosférico pendular. Se trata de un evento cimbreante en el que las aguas superficiales del Pacífico americano se enfrían de manera anormal, al contrario que en El Niño, hasta alcanzar nuevamente el equilibrio; y vuelta a empezar.
¿Cómo puede afectar este fenómeno a España? Depende de bastantes factores, pues el Pacífico nos pilla un poco lejos, pero lo notaremos en que tendremos durante el verano una chispa más de calor, aunque casi imperceptible (porque en verano ya hace calor); y un otoño e invierno, en general, suaves y lluviosos por la zona atlántica. El Mediterráneo, tiene otras variables que influyen más y apenas se ve modificado por El Niño, aunque siendo la meteorología una ciencia “regida” por la “física el caos” y en consecuencia incierta, teóricamente vale el dicho de que el aleteo de una mariposa en Pekín podría provocar un huracán en Nueva York.