
Salvador Peiró i Gregori
Publicado en Las Provincia, 7 de marzo de 2025
La Historia, sea humana o natural, siempre se ha enseñado; y es bueno comprenderla. La razón está en la manera de proceder por cada persona madura que, antes de tomar decisiones ante un problema, mira maneras de cómo nuestros antepasados lo hicieron y futuriza con tales datos para idear el modo de actuar.
Pero, ante situaciones relevantes, parece que la Historia quiere ser enseñada para entretener –o pescar– al votante, más que dar rápida solución a los problemas. A veces me imagino la situación como si hubiera una partida de “pilota valenciana”, un grupo de rojos contra otro de azules, con los espectadores girando la cabeza a un lado y a otro, para no perder el señuelo y els trinqueters al grà. Pero, la pelota no es el problema ni su solución, ¿quienes juegan y los terceros hacen su pesca? El problema más grave lo tenemos en l’ Hòrta Sur; se mira el formalismo de la ley y
así va la pelota, de rojo a azul y de éstos a aquellos; otros grupos frotándose las manos y ¿hay alguno valencianista? ¿qué hace; Plan Hidrológico, obras respecto a ríos y barrancos, déficit financiero, bloquear condicionando la permanencia gubernamental en función de quienes les han votado…? … para solucionar la Zona Cero…
¿Es nueva la situación? Rotundamente NO. Los íberos ya nos daban lecciones, pero, como no se han estudiado bien… Ellos ya tenían sus planes hidrológicos, locales, claro. Nuestros ancestros vivieron en terrazas fluviales o playas para pescar o cazar, además de disponer de agua potable. No obstante, aprendieron de las grandes riadas, pasando su hábitat a zonas elevadas para evitar ser arrastrados. Éstas catástrofes hídricas ocurrieron en periodos cálidos –los más próximos fueron: el Romano y el Medieval: cuando los vikingos conquistaron Groenlandia y le dieron su nombre, “tierra verde”–. Por tanto, lo que ahora se llama DANA no es nada nuevo. Pues, glaciaciones hubo en diversas zonas: Norteamericana, Maditerránea, Europea Atlántica, Magreb, Europa del Norte y Central. En lo tocante a nuestra zona, dejando atrás otros periodos de millones de lustros, con una duración de 11.800 años ya sucedió la Versiliense, seguida de una recesión de 80.000; bajaron las temperaturas con otra de 130.000 años Tirrenienses, con otra elevación de temperaturas en 190.000; los hielos de otra Tirreniense duraron 424.000 y la regresión consecutiva 478.000 años; la Siciliense se extendió por 866.000 años y su recesión 1,100.000.
Los efectos y soluciones han de tomarse de los avisos históricos, pero poniéndolos al día, según el espíritu de los tiempos. Por ejemplo, los sedimentos de la ibérica Guadix
confirman paleo-riadas y grandes incendios en los periodos cálidos romano y medieval, que la investigación señala daños análogos a los de l’ Hòrta Sur. Pues bien, antes de la llegada de los romanos a la zona ibérica, los aborígenes ya controlaban el agua (no pensar al modo del Plan Sur de Valencia). También en aunque en Illici –Elig–, en el 500 aC, sus habitantes decidieron abandonar la zona para evitar los
desastres por inundación, ocupando altozanos; similarmente en la Costera, en la zona de Anna. Es más, construyeron murallas con técnica antisísmica.
Todos sabemos que los embalses permiten gestionar bien –absorben los excesos de agua, reduciendo la velocidad y la cantidad de m3/segundo– de los recursos hídricos; por esto, con una administración “competente” regularían las riadas. No sólo para extender la agricultura, la ganadería, la pesca, sino para fomentar una ganadería de calidad y una mejora ecológica-climática. Si íberos hubieran sido capaces de construir embalses ¿los hubieran edificado? Entiendo que sí. No nos extrañe que los musulmanes importen la ingeniería hidráulica, construyendo un conjunto de acequias y pantanos –lo primero conocido por los íberos–, que fue continuado e incrementado –embalses y pantanos– en la época de la industrialización del XIX, en general para abastecer a ciudades y generar electricidad. Luego ya se sabe el aumento de estos contenedores de agua durante los años 40-75 del siglo pasado.
Sí, nuestros antepasados nos señalan, no la pelota para entretenernos, sino la realidad y el camino a seguir; no vamos a huir al monte para evitar el ahogamiento. Los avances en Geografía, Ingeniería, etc. nos dan el modelo del plan hidrológico (PH). Los PH son documentos, elaborados por los organismos de cuenca, en los que se plasman las pautas a seguir para la gestión del agua en cada demarcación hidrográfica. Así tenemos planes de las CH de la parte española de la DH del Miño-Sil, del Duero, del Tajo, del Guadiana, del Ebro, del Cantábrico Oriental (ámbito de competencia estatal), del Cantábrico Occidental, del Guadalquivir, del Segura, del Xúquer, de Ceuta y de Melilla. ¿Por qué el del Xúquer -¿qué pasó?- nada se supo más de ello? Pues, si el PH se elabora no sólo para usar equitativamente el agua, sino para proteger los recursos acuíferos, asegurar la calidad de las aguas, mitigar los efectos de las sequías y regular los efectos de las intensas precipitaciones y evitar inundaciones. Y en Plan Nacional para que tal modelo preventivo sea global y evite el parcheo, que conduce a la nada.
¿Qué pasó con el PHN de 2001? ¿Qué postura tomaron los “trinqueters” (a favor de los rojos o de los azules, o de los dos a la vez)? Si esta cuestión se incluye en los temas de Geografía, Historia, Ciencias Sociales… no debería efectuarse para cegar las mentes de los alumnos, como yendo contra natura, al meter ideología interesada. Hay que enseñar la cuestión con realismo y con miras al bien común (lo que esperan los afectados de ZONA CERO). No caigamos en la tentación de que sólo se pregone la solidaridad y el voluntariado. Pues, más vale prevenir que curar.