LA PESTE PORCINA

Publicado en Levante, 20 de diciembre de 2025

Pedro López

Grupo de Estudios de Actualidad

 

La peste porcina africana ha hecho su aparición nuevamente en la península ibérica, después de 31 años. España es fuerte en producción porcina. La industria agroalimentaria de los derivados del cerdo es uno de los puntales de nuestra economía: de 7 a 9 mil millones de euros anuales en exportación. Y lógicamente ya están siendo bloqueados los envíos por el miedo al posible contagio: es normal ese temor y esas medidas. Cuando en una granja se detecta un solo animal contagiado, toda la población ha de ser exterminada sin contemplación alguna. La carne ha de desaparecer por cremación, la granja ha de quedar aislada por completo, limpiada y desinfectada totalmente varias veces, y cerrarla a cal y canto al menos durante 40 ó 50 días. Nada ni nadie puede entrar sin que esté autorizado y observando grandes medidas biosanitarias… y eso como se puede uno imaginar es un desastre para el ganadero, que tiene que acometer unos gastos inmensos sin retorno alguno.

De momento, solo ha afectado a varios ejemplares de jabalíes en Cataluña, cerca de Barcelona, hallados muertos en el monte. Pero es preocupante, porque es una zona altamente productiva en derivados porcinos. Tanto, que la Generalitat ha activado un plan de emergencia, llamando precisamente a la Unidad Militar de Emergencias (UME) del ejército. Un factor a tener en cuenta, y que puede contribuir a su diseminación, es la sobrepoblación de jabalíes, que ahora no se podrán cazar en la zona de exclusión, para no extender más la enfermedad. Lo que no sé es si se podrán realizar actividades cinegéticas en otras partes; pero sería conveniente, de ser posible, porque hay descontrol de fauna salvaje por un excesivo proteccionismo medioambiental. Viene a sumarse a la peste aviar que de momento ha supuesto la eliminación de más de 3 millones de gallinas ponedoras, y el precio de los huevos está por las nubes.

La peste porcina es causada por el asfivirus, un virus de ADN altamente contagioso entre los suidos (jabalíes y cerdos domésticos) y casi 100% mortal; aunque afortunadamente no afecta para nada a los humanos, aun cuando se coma carne contagiada. De momento no se dispone de una vacuna, que sería lo ideal. El virus infecta y destruye las células clave del sistema inmune (macrófagos y monocitos) por lo que el animal queda a merced del virus, sin defensa ni respuesta inmunitaria alguna. Se trata de un virus grande y complejo. La variabilidad de cepas es considerable y la vacuna para que sea eficaz tendría que proteger contra la mayor parte de ellas, algo peliagudo por la diversidad de proteínas y la dificultad de una respuesta adecuada. Además, los virus muertos (inactivados) no inducen protección frente al virus vivo. Por tanto, solo queda, de momento, la alerta temprana: detectar la enfermedad cuanto antes y disponer las medidas de bioseguridad pertinentes para contener los brotes. Hasta cierto punto estas epidemias son imponderables; y de momento, no ha afectado, a la hora en que escribo estas líneas, a ninguna granja, pero lo previsible es que haya contagio. Esperemos que no; y de ser, que sea leve.

 

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