ESTUDIAR EN CASA

ESTUDIAR EN CASA

Publicado en Las Provincias, 2 de junio de 2020

Parece que los alumnos están obteniendo mejores calificaciones, por el confinamiento por la Covid-19 que yendo a la escuela. Habrá que ver, pero una primera explicación podría ser que, por fin, los padres han tomado cartas, prestando la necesaria atención a sus vástagos. Otra, que los hijos hayan estado más sosegados y cohesionados en casa. Convendrá comprobar empíricamente si esta hipótesis fuese cierta. La actual pandemia es un instrumento valioso para hacerlo.

En 2005, el 50% de los padres valoraban negativamente su participación en la escuela. Y desde entonces, ha aumentado hasta llegar a un nivel de insatisfacción nunca visto: solo un 15% valora positivamente el colegio de sus hijos. El National Center for Education Statistics constató que en USA un millón de alumnos están aprendiendo legalmente en el hogar (‘homeschooling’). Noruega, Finlandia, Eslovenia, Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Austria, Hungría, Italia, Francia y Portugal reconocen el derecho a la escolarización en casa. España lo denegó en 2010. Ahora, de hecho, se ha producido este ‘homeschooling’ de manera generalizada por el cierre de las escuelas a causa de la pandemia, que no abrirán sus puertas -y ya veremos en qué condiciones- hasta septiembre.

¿Por qué en España hay padres que desean que sus hijos se eduquen con sus allegados? Uno de los factores es la discriminación lingüística hacia los castellano-hablantes, como sucede en Cataluña, País Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana y Baleares. Un Informe de la Alta Inspección Educativa del Estado expresó su preocupación por la instrumentalización nacionalista del sistema educativo, que ha convertido la educación en un mecanismo insolidario que agranda la brecha entre ciudadanos de primera y de segunda, según su lengua materna. Esto ha sido refrendado por el sindicato AMES en 2017.

También la deconstrucción de la cultura inclina la balanza. En escuelas de primaria estatales de USA se promovieron acciones con los alumnos que ruborizaron a los mismos padres (no pongo ejemplos). Por este motivo, algunos decidieron apartar sus hijos de las aulas; y organizarse en pequeñas comunidades escolares hogareñas. De forma similar, en España se observan tendencias de re-educación en valores fundamentales, a espaldas de los padres (pensemos en la ideología de género, sexualidad, igualdad-uniformidad), y en el intento de suprimir la asignatura de Religión.

Los chavales no disciernen y originan pandillas (droga, sexo, alcohol, etc.). Para más inri, nuestras autoridades educativas están difundiendo materiales didácticos, libros, etc., con el fin de expandir la ideología de género, combinando adoctrinamiento y confusión de identidad sexual: incitando a los pequeños a cuestionarse si el niño-con-pene es niña, o a la inversa. Esto se agrava por el bloqueo hacia los padres a la participación en las decisiones escolares, que son fundamentales. En bastantes casos, es lógico que los padres y madres de familia no vean con buenos ojos tal sesgo ideológico; y prefieran enseñar a sus hijos bien en el hogar directamente o asociados con otros padres, en núcleos reducidos y con una buena atención psicopedagógica.

Los informes internacionales enumeran muchos motivos para preferir la enseñanza en el hogar o similares: impedir contradicciones fundamentales en virtudes aprendidas en familia y las que promueve la escuela; reforzar los lazos del hogar para evitar la desintegración de la familia; mantener y fortalecer los valores que la escuela, a veces, neutraliza, combate o ignora; atender las necesidades educativas especiales de alumnos difíciles, conflictivos o con capacidades diferentes al tipo común; evitar el pertinaz fracaso escolar; y sustituir la dinámica asocial e ineficaz de las escuelas que perturba la estabilidad emocional de los estudiantes (por ej. acoso escolar). Una investigación nos informa de que un 67% lo hace por motivos religiosos y para impedir la orientación laicista de la escuela; un 22%, para evitar el fracaso en los estudios; y un 11% para soslayar el mal ejemplo de los compañeros y el anodino clima escolar.

Otros investigadores hallan una combinación de los motivos mencionados anteriormente, pero enfatizando a la vez en el agotamiento, burocratización, violencia, estrés, etc., y añadiendo otros motivos: ahorrar desplazamientos, dedicar más tiempo al estudio, estar reunida más tiempo la familia…

En España, los tres principales motivos manifestados en favor del ‘homeschooling’ son la incapacidad de la escuela de educar integralmente de acuerdo con los padres; que la escuela individualiza (café para todos) mientras que en ámbito hogareño se personaliza mejor las enseñanzas.

En suma, se trata de un movimiento creciente de padres alarmados por el progresivo fracaso escolar y la falta de atención personalizada; y la carencia de una formación que integre valores, virtudes y comprensión de la sociedad y del mundo que desean para sus hijos, que no encuentran en la escuela estatal. No se oponen a ésta, pero la consideran insuficiente e ideologizada. En la educación de los hijos, que corresponde primariamente a los padres, nos jugamos mucho: que un hijo sea alcohólico o esté enganchado al hachís, o ni-ni (ni trabaja ni estudia); o, por el contrario, se labre un futuro. La diferencia es abismal: muchos padres que han tenido que lidiar con esto, lo saben perfectamente. No se puede jugar con fuego, pues terminas quemándote.

 

Salvador Peiró i Gregori

Catedrático de Pedagogía

 

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