ESTERILIDAD

Publicado en Levante, 3 de septiembre de 2026

Pedro López. Grupo de Estudios de Actualidad

No es infrecuente, y más en estos tiempos, ver comentarios, seguimiento de hilos conversacionales (llamados reels por los cursis), comentaristas y voceros (ahora instagramer o youtuber), etc., que, sin tener mucha idea, y poca van a tener si se hacen idiotas a causa de la IA, se sienten iluminados y elegidos para dar su docta y, paradójicamente, ignorante doctrina. Solo poseen cuatro ideas amalgamadas y entrelazadas, sin saber que son vulgaridades pilladas con alfileres y macladas en su magín de manera delirante, confundiendo la gimnasia con la magnesia, porque tocan de oídas.

Tienen además la osadía de pretender cambiar el mundo, lógicamente en unas pocas semanas, al estilo trumpiano, pero se dan de bruces con la realidad, cuando constatan que los cuerpos, en la situación macroscópica actual son impenetrables y no cabe aplicarles el efecto túnel a temperatura ambiente: nada por aquí, nada por allá, y zas, aparece al otro lado de la frontera, como si se tratara de magia verdadera y real, y no mero ilusionismo. Me recuerda a una serie televisiva que emitían hace años, en la que una señora tocando y moviendo su nariz era capaz en un instante de ordenar un cuarto destartalado y cochambroso, sin hacer esfuerzo alguno.

Tienen la pretensión de hacer un mundo nuevo, mejor, brillante, en el que no hay carestía, sino abundancia y todo resulta cómodo. No se percatan de que llevar a la práctica lo bueno, lo noble, lo importante, no se hace por arte de birlibirloque, sino que requiere de un continuo y constante esfuerzo, porque el rozamiento frena el movimiento. No caen en la cuenta de que por pensarlas no van a salir adelante, ni tampoco porque ellos hayan sido los únicos (y primeros) que las han descubierto, sin saber que, a la par, e incluso antes, otros muchos también las intuyeron, gracias a los que nos precedieron. Tratar a los demás como tontos no es una buena idea. Por lo demás al comprobar, en la práctica, de que coinciden con otras muchas personas hace necesario que se pongan en acción, en la misma dirección, que más vale ser cola de león que cabeza de ratón. Las buenas ideas si no se llevan a la práctica con sacrificio, con paciencia, superando las dificultades, que son cosas de ordinaria administración, no germinan. Nadie cambia un euro por noventa céntimos, y cuando algo es gratis, ya sabes que tú eres el producto.

Concibo, pero no paro: sabiduría popular que indica precisamente que el amor platónico está bien, pero si no se pasa de ahí, solo uno sabe que un día amó, pero amor desvariado porque no dio a luz fruto alguno y estéril quedó.

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