NUEVOS MAPAS DE ESPERANZA

Publicado en Las Provincias, 2 de febrero de 2026

Salvador Peiró i Gregori

Grupo de Estudios de Actualidad

 

El Papa León XIV nos remitió una carta para animar a las instituciones educadoras a diseñar nuevos mapas de esperanza. La firmó el 27 de octubre pasado, víspera de la declaración Gravisimum Educationis Momentum, que es un documento emanado del Concilio Vativano II. Asumiendo el contenido de éste, el pontífice lo actualiza en cuanto a los contenidos y mirando el procedimiento, encarando el asunto con el sentido de “diseñar” los proyectos docentes.

De los sinónimos de “diseñar”, me parecen más adecuados para las escuelas, desde la infantil a la universidad, los términos delinear y proyectar. La razón es que, si toda la tarea está insuflada de esperanza, estos términos nos aseguran un camino avalado (delineamiento como las señales de tráfico para el conductor de vehículos) a fin de vislumbrar (proyectar el modelo educativo hacia el futuro) un algo más y mejor. Por supuesto, ese algo es cada alumno, pero también los respectivos docentes y su desarrollo personal y profesional.

Debido a no querer guiar en vano, así como para evitar a los educadores andar a ciegas, la voz diseñar, unida a la “esperanza”, nos sitúa en el “modelo”. Este término también puede decirse con las expresiones “ideario” o “proyecto educativo”… de centro, escolar o institucional, aquí esos referentes tienen la sigla PEC.

En principio, ligar descontextualizadamente tales términos nos puede llevar al error de caer en un deductivismo (dados unos valores, todos a realizarlos uniformemente, como si se fabricaran morcillas), a un mecanicismo (aplicar premios y castigos unidos a conductas con relación a esos valores), a un absolutismo (el docente como inquisidor de la moralidad personal). Así suponen quienes entienden la educación como un mero esquema de llenar cabezas, o de amaestrar estudiantes, o sustituir conciencias. Al respecto, pienso como uno de los ejemplos, los escándalos más antipedagógicos de la humanidad: incitar al cambio de sexo mediante charlas y hormonación prepuberal, o lo peor, la quirúrgica de cambio de biología, como si tales sujetos fueran personas adultas.

En la carta del Papa León XIV se recomienda incluir en el PEC espacios de discernimiento, lo cual es tarea personal por tratar de promover en cada sujeto actos libres de valorar, reflexionar, juzgar, apreciar…, todos estos son internos y, además, que nadie puede hacer por uno mismo; después de esto, se daría el diálogo, pero sin tal primer momento de conciencia personalísima ¿de qué dialogar? ¿se podría?

El Pontífice también se refiere, no a una siguiente tarea, sino a otro sector de la cultura global que, en consecuencia, debe integrarse en la escolar: se trata de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NNTT, las TICs, la IA). Sin condenarla, el Papa avisa de su posible mal uso, por lo que establece el lineamiento para dar un sentido humano a tales instrumentos, que no fundamentos del ser.

La tercera dimensión se refiere a la paz. Ésta no se halla separada de las demás, sino que las tres se integran sin poder descomponerse. Este valor de concordia me lleva a mi vida investigadora universitaria, en la que trabajé sobre indisciplina, acoso, violencia y valores en educación. Sobre lo cual, como caso ilustrativo de integración de los tres aspectos, lo conecto con la voz “diseño” para señalar que, ante un acto conflictivo, la aplicación de meras técnicas conductistas o cognitivas no atajan el problema, no generan una paz desarmada, habría que atender a toda la persona, desarmar de violencia del germen subjetivo de la personalidad, en donde reside la natural agresividad, para que el proceso escolar sea desarmante. Me refiero a cultivar y desarrollar la fortaleza pacificadora de la persona. Esto se basa en que cada uno contine una ansiedad hacia los valores; pero, si se le trata como un irracional, en vez de encararse hacia los valores positivos (convivencia, esfuerzo…), tenderá a los negativos (irritación, inatención, repulsión, indisciplina, violencia). Por esto, más que reducirle al mero cumplimiento de leyes y normas -que no lo condeno, sino ubicar ambos aspectos en la convivencialidad-, habría que promover en él virtudes humanas, sociales y sobrenaturales.

El criterio para converger los tres aspectos, para poder llegar a integrar todo, hay que poner en el centro a la persona (Carta, 2022), para que cada sujeto alcance su máxima identidad, lo cual exige que los otros -docentes y corresponsables- sean subsidiarios del proceso de educación a cada alumno.

Ante este breve pensamiento, me pregunto; ¿sólo sirve para las escuelas de inspiración cristiana? La respuesta es nítida: es que el papa lo ofrece a su grey, los demás pueden coger la fruta del árbol de la Iglesia, si lo estiman oportuno.

Pero ¿es oportuno? El Papa Benedicto XVI, en varios momentos, instancias internacionales y alocuciones ha subrayado la importancia y necesidad de la Ley Natural. Este sustrato común y anterior a razas, lenguas, ideología…es la estructura de la que participamos humana y ecológicamente. Esta norma de la naturaleza es básica para entender y desarrollar de verdad los Derechos y Deberes Humanos y la moralidad individual y común, con consecuencias para las políticas y relaciones humanas. Atendiendo a sus principios se implicaría la paz desarmada y desarmante. En virtud de este aspecto común natural, el papa anterior estableció diálogos frutíferos con el mundo laico, por lo que tal esquema nos aseguraría la savia del diseñar que nos propone. Su Santidad León XIV, como él manifiesta, lo concreta: “olvidar nuestra humanidad común ha generado fractura y violencia”.

En consecuencia, si bien el documento es muy oportuno para definir una constelación educativa católica, no es menos aplicable para los demás centros docentes para unirse a tal constelación para promover un personalismo responsable. Este es el cimiento de un nuevo pacto verdaderamente educativo global -contemplando toda la creación-, como planteo el papa Francisco I.

Todos reconocemos el gravísimo momento de la educación, que no es sólo lo que dicen los informes PISA, entre otros. Las amenazas de guerras nucleares, de hambrunas, de marginaciones… también están ahí. Todo eso son indicios del maltrato al decurso de la Ley Natural, La tarea estriba en reconocerla, seguirla, elevarla… en cada aspecto de la misma, sobre todo en sí mismo, de tu nieto, tu hijo… y de quienes han de venir. Pues la educación consiste en optimizar a cada cual para que sea capaz de recoger la cultura en un nivel de civilización dado y pasarlo a la generación siguiente con un plus, cuantitativo y cualitativo (físico, intelectual, moral, estético, pragmático y religioso) mucho más elevado. La clave: autosuperarse, pero, personalmente mirando la comunidad concreta.

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