DINAMISMO

Esta inclinación a ser bueno, funda en el interior del corazón la ética y da lugar al respeto a los demás, que viene de ‘respectus’, mirada atenta, consideración: el verdadero respeto no es un frío y educado aguante ante los defectos de los demás, con el que quedamos protegidos detrás de un muro, sino cercanía, comprensión, que nos permite mirar el rostro del otro. El respeto es, por tanto, cierta ternura, mirada que comprende y mano tendida que ayuda.

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